La aproximación sistémica reconoce que la visión y el poder son pilares fundamentales en los sistemas humanos. Muchas crisis sistémicas acontecen cuando el poder se erige en representante único y verdadero de la visión del sistema. Hay formas de ejercer el poder que nos informan de que el propósito de quien tiene el poder no es precisamente inspirar la visión colectiva, sino concretar una ambición personal, suplantando la una por la otra. 

 

  1. La visión requiere ser compartida, “entre muchos”; el poder rara vez se comparte.
  2. La visión es inclusiva, “une y reúne capacidades”; el poder es exclusivo, “separa y asigna objetivos”.
  3. La visión es imperfecta, requiere “hacerse preguntas y explorar respuestas”; el poder tiende a ser perfecto, “da lecciones y soluciones”.
  4. La visión apela al empoderamiento individual y a la intención colectiva; el poder apela a la obediencia y conlleva soledad.
  5. La visión inspira ilusión y compromiso; el poder inspira omnipotencia y control.
  6. La visión es promesa hecha al cliente y a la sociedad; el poder es promesa hecha a la jerarquía.
  7. La visión es un intangible del sistema; el poder es tangible desde la imposición de la jerarquía.
  8. La visión representa un pilar de apertura del sistema; el poder representa un pilar de clausura del sistema.
  9. La visión requiere conectar a muchos con su sentimiento de autoría; el poder tiende a generar enajenación en cada uno, sobre todo cuando se abusa del poder.

Antonio Linares-Güemes

Partner – Evocalia, http://evocalia.com/

Board Chairman – Global SoL, http://www.globalsolcommunities.org/

Author, http://www.elsentidocompartido.com/